Dos Joões.
Un brindis entre generaciones.
Mi padre, João Raúl, siempre tuvo una gran pasión por el vino. Nunca lo bebió deprisa. Recuerdo verlo alzar la copa a contraluz antes del primer sorbo y explicarme que un buen vino merece tiempo — y una copa a la altura.
A los 64 años, decidió profundizar en esa pasión y completó un curso de sommelier. Fue con él que aprendí a saborear, a celebrar y a dar tiempo a los momentos que realmente importan.
Fue en un almuerzo de verano en familia, después de que se rompiera otra copa más en nuestro jardín, cuando empezó a dibujar en una servilleta la idea de una copa de vino que no se rompiera.
De aquel momento nació la convicción de que era posible crear una copa elegante, diferente e irrompible para disfrutar de buenos vinos, sin renunciar a la experiencia de una copa de cristal convencional. No como concesión, sino como evolución.
Probó, ajustó y volvió a probar, hasta llegar a la copa perfecta: un diseño único, que destaca en la mesa, hecho de un material de gran durabilidad.
Hoy, esa idea ha dejado la servilleta y llega a vuestras mesas, jardines, terrazas, piscinas y barcos — a todos los lugares donde hay un momento para celebrar.
Las iniciales son las suyas. El nombre lo compartimos los dos.
Copa a copa. Brindis a brindis.
"Un buen vino no debería esperar a la copa perfecta — es la copa la que debe estar a la altura de cualquier vino."